Saltar al contenido
Barista Kim

Cómo desarrollar tu sensibilidad para catar café

Asistentes esperando para entrar al taller de Cata Sensible impartido por Kim Ossenblok durante Coffee Expo Costa del Sol Malaga

Cata de café sensible: el método de los siete sentidos

Catar café no solo es describir. Es sentir. Y ahí está el negocio.

¿Y si te dijera que casi todo lo que crees que importa al catar un café —los descriptores, las notas a frutos rojos, la acidez cítrica— pesa mucho menos de lo que imaginas?

Después de formar a miles de alumnos y de años trabajando el análisis sensorial del café, he llegado a una conclusión incómoda: la mayoría de las personas intenta describir el café antes de aprender a sentirlo. Y ahí empieza el problema.

La cata sensible nace para darle la vuelta a eso. En esta clase —que di durante el Coffee Expo Costa del Sol y tuve que repetir dos veces porque la sala se llenó y se quedó gente fuera— comparto los fundamentos del método y varios ejercicios que puedes hacer hoy mismo, en tu casa, con cuatro ingredientes.

La tienes entera aquí:

Si tienes prisa, mira el vídeo. Si quieres entender por qué esta metodología cambia la forma de catar, sigue leyendo.

El error que comete casi todo el mundo al catar

Cuando pensamos en cata de café, pensamos en catadores hablando de aromas, acidez, cuerpo, hojas de puntuación. Todo eso está bien y sigue siendo importante. Pero hay un problema: lo técnico, muchas veces, no conecta con nadie.

Te cuento una idea que descubrí hace relativamente poco y que me hizo replantearme muchas cosas. Mi experiencia me ha llevado a observar algo muy parecido a una regla 80/20: gran parte del valor que una persona atribuye a un café depende de lo que escucha sobre él —su historia, su origen, cómo se lo cuentas— y una parte mucho menor de lo que realmente percibe en la taza.

Y, sin embargo, ponemos casi toda nuestra atención en ese 20%. En describir. En puntuar. En tener razón sobre si la acidez es media o alta.

La pregunta que de verdad importa es otra: ¿qué te hace sentir este café?

La cata sensible nace precisamente de esa pregunta. La metodología propone invertir el orden habitual: primero sentir y valorar la experiencia; después, si hace falta, ponerle palabras.

Primero sientes. Después describes.

Parece un matiz pequeño, pero lo cambia todo. La mayoría describe para sentir. La cata sensible siente para describir.

Por qué esto le importa (mucho) a un profesional

Si trabajas con café —tienes una cafetería, tuestas, vendes— esto no es filosofía. Es dinero.

Cuando un café te emociona, conectas con él. Y cuando conectas, lo defiendes con determinación: lo cuentas distinto, y tu cliente lo nota. Cuanta más determinación tienes al hablar de tu café, más vendes. Así de directo.

El problema es que la mayoría de profesionales —y casi todos sus clientes— no están entrenados para percibir esas cosas sutiles que hacen que un café pase de “común” a “especial”. Y si nadie lo percibe, nadie paga más por ello: pagas lo mismo por lo común que por lo extraordinario.

Por eso vale la pena volverse más sensible. Literalmente. De esa búsqueda nació mi segundo libro, Café Sensible, dedicado a comprender cómo desarrollamos nuestra capacidad para percibir, valorar y disfrutar más del café.

¿Qué es la cata sensible del café?

La cata sensible es una metodología de análisis sensorial que busca valorar una taza no solo por sus aromas y sabores, sino también por la experiencia que provoca en quien la prueba.

La cata tradicional se centra en describir: aromas, acidez, dulzura, textura. La cata sensible añade una dimensión que casi siempre pasa desapercibida: la capacidad de sentir cómo una taza nos afecta. Y cuando desarrollamos esa sensibilidad, no solo percibimos mejor el café. Entendemos mejor su valor.

Los siete sentidos aplicados a la cata de café

La mayoría conoce cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. En la metodología Café Sensible trabajamos con siete. A los cinco de siempre se suman dos que están científicamente reconocidos —no me los invento yo— y que cambian por completo cómo catas:

Propiocepción

Es la percepción de tu cuerpo en el espacio. Suena raro aplicado al café, hasta que lo vives. En 2012 representé a España en el Campeonato Mundial de Catadores, en Viena. Imagínate catando delante de 200 personas que te miran: mis piernas temblaban, literalmente. No podía. Si quedé tercero del mundo no fue porque catara mejor que nadie, sino porque había entrenado precisamente esto: recuperar la calma y la percepción del cuerpo. Cuando estás tenso, esa percepción se pierde, y con ella tu capacidad de catar con criterio.

Interocepción

Es el “tacto interior”: lo que percibes dentro de tu cuerpo cuando un café te hace sentir algo. Es exactamente eso que ocurre cuando pruebas una taza y dices “wow, esto me hace sentir bien”. He tenido cafés que me han hecho llorar de felicidad. La diferencia entre un café correcto y uno memorable aparece, muchas veces, justo ahí.

Cuanto más entrenas estos sentidos, más fácil te resulta percibir aquello que te sorprende en una taza. Y más capaz eres de provocar esa misma sorpresa en tus clientes.

Qué hicimos en la clase (con cuatro ingredientes)

El taller es muy práctico. Con apenas cuatro cositas —una fruta deshidratada, un trozo de chocolate, café recién molido y café infusionado— recorremos los sentidos uno a uno. Esto es lo que trabajamos, y lo que puedes replicar en casa:

  • El tacto, primero con los dedos. Tocar una pasa con los ojos cerrados y poner palabras a lo que sientes: rugoso, sedoso, vacío. Porque esa misma textura es la que luego buscas en boca. La sensación en boca —ese tacto— es muchas veces lo que decide si un café es realmente bueno.
  • Acidez y dulzura, con la nariz tapada. Para aislar un sentido hay que silenciar los demás. Masticar con la nariz tapada y preguntarte por el balance: ¿más dulce que ácido? Ese equilibrio es probablemente lo segundo más importante al evaluar un café, porque es lo que cualquier consumidor sabe percibir aunque no distinga diez aromas distintos.
  • El aroma retronasal. Soltar la nariz, exhalar largo y mover la lengua contra el paladar. Ahí aparecen los aromas por detrás, y el sabor residual: cuánto dura, qué te deja.
  • Un ejercicio de relajación y propiocepción antes de probar, para catar desde la calma y no desde la tensión.
  • Fragancia y aroma. La fragancia es el café recién molido; el aroma, la bebida ya infusionada. Aprender a distinguirlos cambia cómo te acercas a cualquier café.

Y en cada paso, la misma pregunta primero: del 1 al 9, ¿qué calidad le das? Y solo después: ¿por qué? Es la regla que viste al principio, llevada a la práctica taza a taza.

¿Quién puede beneficiarse de esta metodología?

La cata sensible está pensada tanto para profesionales como para amantes del café: baristas, tostadores, productores, propietarios de cafetería o simplemente personas que quieren disfrutar más del café y desarrollar criterio propio.

No necesitas experiencia previa. Solo curiosidad y disposición para prestar más atención a lo que ya percibes.

Resumen rápido

  • Gran parte del valor de un café está en lo que se cuenta sobre él; una parte menor, en lo que se percibe.
  • La cata sensible enseña a sentir antes de describir.
  • Trabaja siete sentidos en lugar de cinco: añade propiocepción e interocepción.
  • Para un profesional, percibir mejor se traduce en comunicar mejor —y vender más.
  • Sirve tanto a profesionales como a aficionados, sin experiencia previa.
  • Es la base del método Café Sensible desarrollado por Kim Ossenblok.

Preguntas frecuentes sobre la cata sensible del café

¿Qué es la cata sensible del café?

Es una metodología de análisis sensorial que valora una taza no solo por sus aromas y sabores, sino por la experiencia que provoca en quien la prueba.

¿Cuántos sentidos se utilizan en la cata sensible?

Siete: vista, oído, olfato, gusto, tacto, propiocepción e interocepción.

¿Necesito ser profesional para aprender esta metodología?

No. La practican profesionales del café y también amantes del café que quieren mejorar su percepción y disfrutar más de cada taza.

¿Por qué es importante sentir antes de describir?

Porque solemos poner palabras demasiado pronto. Cuando primero atendemos a la experiencia, la descripción se vuelve más honesta y más conectada con lo que realmente percibimos.


¿Quieres seguir entrenando esta sensibilidad?

Una hora abre la puerta. Pero la sensibilidad no se aprende en una clase: se entrena con constancia, día a día. Nunca terminas de aprender del mundo del café, y ese es justo el placer.

Por eso creé 21 Días para un Café Divino: un entrenamiento práctico para aprender a percibir más aromas, comprender mejor el equilibrio de una taza y desarrollar criterio propio alrededor del café, acompañado por nuestra comunidad.

Puedes empezar hoy mismo.

👉 Empieza el reto: 21 Días para un Café Divino →


Si después de ver la clase descubres que percibes el café de una manera distinta, entonces ya has empezado a desarrollar tu sensibilidad.

Kim Ossenblok es formador de café, autor de ¡Al Grano! y Café Sensible (Anaya/Larousse), fundador de Estudio de Café Online y tercer clasificado en el Campeonato Mundial de Catadores de Café 2012.